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Tarrare, el hombre del hambre insaciable. Comía el equivalente de 10 personas juntas.

Domingo 23 de Julio 2023

La historia del mundo está llena de muchos personajes llamativos, cuya fama pasó a la posteridad por diversos motivos, ya sean de bien o sean malos. Algunos son conocidos por los grandes logros que obtuvieron como el de haber dado la primer vuelta al mundo en avión o por haberse convertido en una calculadora humana, pero hay otros que pasaron a la historia por algún detalle macabro como el primer asesino en serie del mundo o el que inició una guerra y también está la del personaje del cual hablaremos el día de hoy, un hombre con un hambre insaciable.

Su nombre era Tarrare y ahora es conocido como el hombre más hambriento de toda la historia. Era muy, pero muy común encontrar a este hombre junto a los contenedores de basura o alcantarillas mientras engullía como desquiciado todos los desperdicios de comida que se encontraba sin importar que estos estuvieran en estado de descomposición. Se cree que nació en algún momento del año 1772 y se enlisto en las filas del Ejército Revolucionario Francés de la década de 1790, esto no con la intención de servir a su país sino de tener mucho más que comer ya que estaba en una mala situación económica.

Rápidamente empezó a hacerse conocido por tener un hambre casi inhumana, su fama dentro de ejército creció en el momento en que se le descubrió comiendo el equivalente a la comida de 4 soldados y aún después de ello, se le observaba en los basureros devorando cuanto pedazo de desperdicio se encontraba. Lo que era más extraño de este personaje es que siempre tenía la apariencia de estar muriendo de hambre, apenas alcanzaba los 45 kilos de peso y siempre se el observaba todo enfermo y cansado, tenía todos los síntomas de una persona con desnutrición a excepción, claro está, de su hambre voraz pues comía de tal forma que con ello se podría alimentar a todo un pelotón.

Era despreciado por la gran mayoría de sus compañeros del ejército y es que no sólo comía con la capacidad de un elefante sino que también poseía un hedor corporal indescriptible que lo hacía asqueroso a la vista, el olor era tan fuerte que se podía sentir a 3 cuadras de distancia y de su cuerpo emanaba una especie de vapor con tal aroma, como si se tratara de una alcantarilla andante, todos deseaban que se fuera del ejército a excepción de los médicos del batallón, quienes consideraban que Tarrare era todo un personaje que merecía un buen estudio, saber que misterios entrañaba, como era capaz de comer el equivalente en comida para 10 personas y aún así seguir con hambre.

Tarrare era un personaje extraño y casi incapaz de entablar una relación de cualquier tipo con quien sea, había nacido con esta condición y a cada año que pasaba su hambre se volvía más y más incontrolable. Al llegar a su adolescencia su hambre era tal que sus padres se volvieron incapaces de poder alimentarlo, por lo que lo corrieron de casa y lo dejaron a su suerte. Pronto tuvo que buscar una forma de subsistir por lo que en cierto momento coincidió con una banda de ladrones y prostituta que viajaban por toda Francia haciendo shows y estafando a la gente, el se convirtió en una especie de atracción, El Hombre que podía comer lo que sea.

Su enorme y deformada mandíbula era capaz de abrirse a tal grado que allí podía verterse una canasta repleta de manzanas y sus mejillas podían almacenar hasta una docena de las frutas como si fuera una ardilla. El hombre devoraba corchos, piedras y animales vivos enteros, todo para complacencia y disgusto del público. Pronto su mala fama lo empezó a seguir a todos lados, la gente le tenía miedo, incluso los animales, ya que podía comer perros y gatos hasta dejar únicamente los huesos, bebía su sangre como agua y trataba anguilas como si fueran espaguetis.

Cómo puedes imaginar, su cuerpo no era nada agradable a la vista. La piel de Tarrare presentaba diversos grados de flacidez que se habían ido generando a medida que el órgano soportaba toda la comida que echaba por su garganta sin miedo alguno. Cuando comía, su región abdominal podía llegar a inflarse como una pelota. Pero poco tiempo después, diligentemente se encaminaba al baño y liberaba prácticamente todo, dejando un pastel que los cirujanos describieron como “fétido más allá de lo concebible”. Al vaciarse su estómago en el baño, la piel de su abdomen caía de tal forma como si era un pliego sujeto a un cinturón.

Su hambre le llevó a beber sangre drenada de pacientes en hospitales, comer de cadáveres, hierro, alfileres e incluso se dice que práctico canibalismo pues se presume que también devoró a un bebé mientras esté aún estaba vivo. Finalmente Tarrare falleció de una tuberculosis potente en el años de 1798, la autopsia reveló que casi todos sus órganos internos se encontraban en estado de putrefacción y no comprendían como podía seguir con vida después de todo eso. Lastimosamente no hay una sola imagen real de este personaje más allá de las ilustraciones que se hicieron en su nombre. Cuéntanos tu opinión en la sección de comentarios.

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